Nuestra historia

Una historia que comenzó hace más de un siglo

Casa Guillermina no nació como un alojamiento rural. Nació como el sueño de una familia que generación tras generación, dedicó su esfuerzo, su trabajo y su cariño a este lugar. Hoy queremos compartir esa historia.

Un sueño construido piedra a piedra

«Su historia comienza a finales del siglo XIX, cuando esta finca familiar empezó a formar parte del legado de nuestros tatarabuelos, en Marengo, un rincón privilegiado de la Cueva del Viento, en Icod de los Vinos.

Años mas tarde, mi bisabuelo adquirió una parte de estos terrenos y, en 1921, comenzó el proyecto más importante de su vida : construir el hogar de su familia.

Como tantos canarios de aquella época, tuvo que emigrar a Venezuela para trabajar. Durante años ahorró todo lo posible y regresable a Tenerife para dedicar unos meses a levantar la casa con sus propias manos. Piedra a piedra, viga a viga fue dando forma al hoagar que hoy sigue en pie.«

El coraje de una mujer

«La vida fue injustamente breve con mi bisabuelo. Falleció siendo muy joven y dejó a mi bisabuela al frente de la familia con seis hijos pequeños.

Con una fortaleza admirable, continuó ampliando la finca, cuidó de sus hijos y mantuvo vivo el hogar que ambos habían comenzado.

Aquella era una casa humilde con espacio para la burra, los graneros donde se guardaba el trigo y la antigua era donde se trillaba la cosecha. La finca vivía al ritmo de la naturaleza y del trabajo de la tierra.»

El legado de Guillermina

«Con el paso del tiempo, la casa pasó a manos de mi abuela, Guillermina, cuyo nombre da hoy identidad a este lugar.

Cada noche escribía versos y poemas impulsada por un talento innato para la poesía y una profunda curiosidad por la cultura.

Su legado continúa vivo a través del Club de lectura Guillermina Rosquete.»

Los recuerdos de mi infancia

«Para mí, Casa Guillermina fue el escenario de los recuerdos más felices de mi infancia.

Aquí aprendí el valor del silencio, el sonido del viento entre los árboles, el aroma de la tierra húmeda después de la lluvia y la sensación de que el tiempo transcurría de otra manera.

Es un lugar donde siempre ha sido fácil desconectar del mundo y reencontrarse con uno mismo.»

Una nueva vida para Casa Guillermina

Antes

Ahora

Antes

Ahora

Antes

Ahora

Antes

Ahora

Antes

Ahora

«Hoy he tenido el privilegio de devolver la vida a este lugar tan especial.

La rehabilitación se ha realizado con el máximo respeto por su historia conservando la esencia de la arquitectura tradicional canaria y recuperando cada elemento que aún podía mantenerse.

La estructura original, la antigua era, los senderos y los árboles frutales siguen formado parte de este paisaje, ahora acompañado por todas las comodidades actuales.»

Hoy compartimos nuestra historia

«Casa Guillermina no pretende ser únicamente un alojamiento rural.

Es una historia familiar de más de un siglo que continúa escribiéndose. Es el recuerdo de quienes emigraron para construir un futuro, el ejemplo de una mujer que sostuvo a toda una familia con valentía y el legado de otra que llenó estas habitaciones de poesía.

Quienes cruzan su puerta no solo llegan a una casa; entran en un lugar donde cada piedra guarda una memoria y donde la paz, el cariño y la autenticidad siguen formado parte del paisaje.

Esperamos que, durante su estancia, puedan sentir la misma calma, la misma inspiración y el mismo hogar que nuestra familia ha sentido aquí durante generaciones.»

María Isabel.